Millonarios poker.

  1. Casino En Valencia: También encontrarás una gran variedad de juegos.
  2. Casinos Online España Bono Sin Depósito - A medida que caen en los brazos bastante capaces de Rooster, se extenderán y convertirán todos los símbolos adyacentes y diagonales en comodines.
  3. Casino Online Mastercard España: La Empresa Transparente de Curazao un desarrollo interesante en el ámbito de la planificación fiscal corporativa internacional.

Comprobar el número de lotería del jueves.

Mallorca Casino Codigo Promocional Y Bonus Code
Sin embargo, el hecho es que ninguno de los anteriores demuestra realmente la imparcialidad de los juegos porque la aleatoriedad solo se puede probar jugando miles de millones de rondas de cada juego porque la verdadera aleatoriedad se logra a través de suficientes datos estadísticos.
Ruleta Juego De Azar
En estos estudios de cuestionarios, las preguntas separadas se referían al recuerdo de la publicidad y los hábitos de juego, y las respuestas a las preguntas.
Pero no te preocupes por esta función porque el número de crupieres no influye en tu juego.

Casino para jugar poker.

Blackjack Conteo Cartas
Este es un juego de alta volatilidad con retornos promedio respetables de 96,11%.
Se Puede Contar Cartas En El Blackjack Online
Te encontrarás con el majestuoso Emperador Salvaje mientras luchas contra guerreros a lo largo de tu búsqueda, todo mientras te embolsas premios.
Casino Net Tragamonedas Gratis

:: Zona socios/as ::

Unión bancaria: el velo de la ignorancia

Cuando en 1991, durante la negociación de la Unión Económica y Monetaria, debatimos las funciones del Banco Central Europeo (BCE), todos aceptamos, como exigía Alemania, que su objetivo primordial fuera la estabilidad de precios.

Esa aceptación no sólo fue sincera, sino que sin ella hubiera sido quimérico que Alemania aceptara compartir su moneda.

Pero todos, incluida Alemania, aceptamos también que, “sin perjuicio de ese objetivo, el BCE apoyará las políticas económicas generales de la Unión con el fin de contribuir a la realización de los objetivos de la Unión”, como reza el apartado 1 del artículo 127 del Tratado, precepto que olvidan quienes afirman que la estabilidad de precios es el objetivo “único” objetivo del BCE, cuando es sólo el “prioritario”.

Por eso, también debatimos en 1991 si el BCE debería asumir funciones de supervisión bancaria, que por aquel entonces, antes de la “moda” de la “supervisión financiera integrada”, tenían encomendadas muchos Bancos Centrales, por las ventajas de atribuir a una misma institución la política monetaria y la supervisión bancaria.

Al final, el Bundesbank exigió que el Tratado no atribuyera directamente al BCE ninguna función supervisora. Pero, por fortuna, en un atisbo colectivo de lucidez y espíritu constructivo, incorporamos al Tratado el apartado 6 del actual artículo 127, que permite que el Consejo de Ministros, por unanimidad, previa consulta al BCE, le encomiende “tareas específicas respecto de políticas relacionadas con la supervisión prudencial de las entidades de crédito y otras entidades financieras, con excepción de las empresas de seguros” (este último inciso respondió al reparto de competencias sobre supervisión financiera que prevalecía en Alemania).

Mecanismo Único de Supervisión
Han pasado más de dos décadas hasta que el pasado 12 de septiembre la Comisión Europea invocara ese precepto y propusiera atribuir al BCE la supervisión de las entidades de crédito de los países miembros del euro, y las de aquellos otros Estados que así lo decidan.

A tenor de la propuesta:
– El BCE constituiría la cúspide y responsable de un nuevo “Mecanismo Único de Supervisión” (Single Supervisory Mechanism, SSM), en el que se integrarán también los supervisores bancarios nacionales –como el Banco de España–, que colaborarán en la supervisión de sus bancos. Nótese, sin embargo, que el BCE asumirá competencias hasta ahora atribuidas las autoridades nacionales (como la concesión y retirada de la autorización para operar, la adopción de sanciones o la fijación de necesidades especiales de capital).

– El BCE creará en su seno un nuevo consejo que, subordinado al general del Banco, será el responsable de las decisiones sobre supervisión bancaria y se mantendrá ajeno a las decisiones de política monetaria.

– El BCE estará representado en la Autoridad Bancaria Europea (European Banking Authority o EBA), la institución que se creó en 2010 para coordinar el ejercicio de las funciones de supervisión bancaria y ciertas decisiones operativas.

– La EBA es más “reguladora” que “supervisora” y uno de los nuevos Reglamentos intenta conciliar su buen funcionamiento con la asunción de funciones de supervisión bancaria por el BCE en la zona euro.

– Las nuevas normas deberían aprobarse en 2012, para que el 1 de julio el BCE supervise a todos los bancos de importancia sistémica y el 1 de enero de 2014 a todos los de la zona euro.

El camino hacia la Unión
Como señala la Comisión y ya propuso en 2010, sin éxito, el Parlamento Europeo –a iniciativa, entre otros, del entonces eurodiputado, José Manuel García-Margallo–, una genuina unión bancaria requerirá no sólo centralizar la responsabilidad de la supervisión prudencial de los bancos y unas reglas de funcionamiento y exigencias de capital idénticas, sino también dos piezas adicionales para cuando la prevención no baste y se produzcan crisis bancarias:

– Un Fondo de Garantía de Depósitos único, de ámbito europeo y no meramente estatal, financiado mediante contribuciones de todas las entidades de depósito europeas;

– Un Fondo de Resolución Ordenada Bancaria, similar al FROB español, con capacidad para “resolver” (es decir, liquidar administrativamente, al margen de la legislación concursal) aquellas entidades en crisis para las que no baste una “restructuración” o recapitalización. Como parte de esa “resolución” o liquidación administrativa de entidades en crisis, deberán afrontar pérdidas no sólo sus accionistas, sino también algunos de sus prestamistas y acreedores, con acaba de establecer en España, de forma pionera, el Real Decreto-ley 24/2012, de restructuración y resolución de entidades de crédito.

La prensa española ha exagerado probablemente el alcance de las desavenencias que se produjeron cuando, el pasado fin de semana, los ministros de Economía y Hacienda debatieron en Chipre las propuestas de la Comisión. A mi juicio, las palabras del ministro alemán, Wolfgang Schäuble –“no va a ser posible tener el supervisor único listo para el 1 de enero”– rezuman sentido común: los dos nuevos Reglamentos precisarán el acuerdo del Parlamento Europeo y el apoyo unánime en el Consejo de los 27 Estados miembros (¡qué tiempos aquellos, cuando en España se tramitaban leyes financieras!).

Más espinosa será, probablemente, la aprobación de los dos mecanismos europeos que garanticen los depósitos bancarios y sirvan para restructurar o liquidar bancos en crisis.

El velo de la ignorancia
En su “Teoría de la Justicia” (1971), el filósofo americano John Rawls concibió los criterios de justicia como aquellos que adoptarían los miembros de una futura comunidad, antes de saber qué papel les reservaría a cada uno la Fortuna: si ser pobre o ser rico. Ese “velo de ignorancia” (veil of ignorance) original facilitaría el acuerdo, porque nadie sabría si la futura aplicación de los criterios de justicia les proporcionaría ayuda –si eran pobres– o les obligaría a proporcionarla –si eran ricos–.

Por desgracia, esa metodología “contractualista” no se aplicó en 1991 para configurar una “unión bancaria”, porque en nuestra “ignorancia” no la consideramos necesaria; ahora, cuando las crisis bancarias que se iniciaron en 2008 nos han mostrado su necesidad, algunos Estados creen haber perdido el “velo” y parecen reticentes a transformar en comunes cargas que consideran ajenas.

Por eso, mucho me temo que una unión bancaria completa no será posible hasta que todos pongamos a cero el marcador de las pérdidas.

Leave A Comment

Your email address will not be published.